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    LĂ­neas imaginarias de un servicio exitoso

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    Convertirnos en comercializadores, promotores, consultores de una solución integradora, que puedan colaborar a mejorar sus negocios generando una alta rentabilidad es una sensación extraña y reconfortante. El desafío está en cómo hacerlo. ¿Por qué los clientes confiarán en nosotros y no en otros que buscan lo mismo? Poco después del anochecer, frecuentemente pensamos sobre posibles respuestas a esta pregunta, buscando respuestas que idealmente tendrían que ser simples y claras.

    Muchos iniciamos nuestras tareas comerciales a través de nuestras amistades y relaciones de negocios forjadas durante muchos años de trabajo, siempre cuestionando la naturaleza de su percepción sobre nuestro comportamiento dentro y fuera del mundo laboral. Esto nos lleva a pensar si es posible que actividades y comportamientos básicos, que muchos frecuentemente ignoran, sean algo que nos pueda diferenciar de los demás. ¿Un buen trato? ¿Ayudar sin esperar nada a cambio? ¿Ser diligente? ¿Aceptar cuando estamos equivocados? ¿Insistir cuando estamos seguros de estar en lo correcto?

    Todas estas preguntas se trasladan a Líneas Imaginarias que nosotros mismos creamos entre nuestros colaboradores, amigos, clientes y proveedores. Líneas que podrían verse navegando en las nubes o en nuestros sueños, disponibles para observarlas de forma no estructurada con la finalidad de darle un rumbo a nuestro enfoque. Estás líneas separan y diferencian el trato y la atención que le damos a cada una de las personas que nos rodean.

    La experiencia nos ha enseñado que buscar y asegurar la confianza que uno refleja hacia sus amistades en el entorno empresarial a través de la tranquilidad y el alto compromiso es una filosofía de trabajo que asegura el éxito en las empresas y en los proyectos. Siendo este el caso, las líneas imaginarias que trazamos entre nosotros mismos y otras personas deben estar marcadas de tal forma que quienes consideramos importantes en nuestras vidas personales y profesionales estén del lado adecuado.

    Queda responder sobre aquellas actividades básicas, o catalogadas como obvias, que tienen la capacidad de conectarnos nuevamente con las personas de nuestro entorno. Manejar adecuadamente estas mismas líneas imaginarias es lo que permite crear esa mística de un servicio personalizado y de alta calidad para nuestros clientes. Por ejemplo, incorporar elementos de atención en nuestra gestión, orientados hacia el bienestar de nuestro equipo, y realizar un seguimiento periódico para evaluar su desempeño técnico o funcional es algo que nuestros clientes pueden percibir y apreciar. O, de igual manera, apoyarlos con las soluciones y las personas idóneas para sus proyectos y soportar procesos de negocio. Así, podemos ver qué el ubicar a nuestros equipos de trabajo y clientes dentro de las líneas imaginarias que aseguren darles el trato personalizado que ameritan se vuelve crítico para nuestro éxito.

    Finalmente, en el barco que navega nuestras ideas de servicios, relaciones y trabajo hacia un horizonte prometedor, en donde el factor humano se transforma en nuestro activo más importante, pasa a ser de suma importancia edificar nuestra quilla de manera robusta, pues es esta la que gobierna a través de su popa frente a las tempestades, en escenarios de negocio a ser evaluados y controlados por una tripulación calificada y con una visión personalizada.

     

    Luis Enrique Zela-Koort

    Socio de Síntesys Consulting

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